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A punto de llegar a la mitad del ejercicio, empezamos a sentir la tentación de hacer balance sobre lo que estamos viendo estos primeros meses. Con respecto a las pymes el resumen incluye una visión más proactiva de este tipo de organizaciones respecto a la necesidad de buscar más opciones comerciales a través de la internacionalización, explorar nuevas fuentes de financiación y consolidar sus procesos de transformación digital.

Está claro que las pequeñas y medianas empresas se desenvuelven ya en un escenario complejo en el que confluyen organizaciones de diferentes tamaños, con un cliente -cada vez más digital y conectado- que exige transparencia, inmediatez y mucho servicio -de calidad, naturalmente-, y en el que la tecnología cobra un protagonismo sin precedentes.

Pretender pasar por alto estos elementos distintivos de una sociedad en la que los datos, su análisis y la utilización favorable que se haga de ellos marca el ritmo, es condenar a las organizaciones, bien a incrementar su carga de trabajo -y, en consecuencia, su nivel de gasto-, o bien a competir en inferioridad de condiciones respecto a otros actores que sí han entendido el momento en el que nos encontramos.

Sea como fuera, se me ocurren dos aspectos -hay otros más- que para mí son estratégicos para ayudar a entender el momento actual de la pequeña y mediana empresa y el futuro que se dibuja para ella en el medio y largo plazo.

Nube y transformación digital

Aunque las pymes han conseguido interiorizar el valor de la Nube tanto para alojar sus aplicaciones, como sus datos e infraestructuras, lo cierto es que, respecto a sus iniciativas de transformación digital aún les queda mucho camino por recorrer. De hecho, solo el 19% de las pequeñas y medianas empresas tienen estructurado un plan digital conforme refleja el Informe “Radiografía de la Pyme 2018”.

Y más aún. Si no hay un plan, no hay una estrategia y, tampoco una partida presupuestaria destinada a tal fin. Concentrar la mayor parte de la energía y los esfuerzos -también económicos- en el corto plazo y a mantener vivas a las empresas implica una merma en su capacidad de innovación y en la búsqueda de nuevas oportunidades. Esto, en consecuencia, implica, a su vez, un nivel de competitividad por debajo de la línea de flotación.

Transformación digital,conexión y mucha tecnología: el
escenario ideal para las pymes Clic para tuitear

Una vez más, para aquellas organizaciones que estén buscando la manera de implementar un plan de digitalización consistente, pero, a la vez, contenido en los costes, la Nube se presenta como una buena opción por su flexibilidad, por la alta escalabilidad que proporciona y por la posibilidad que ofrece de ir “dosificando” su nivel de inversión tecnológica o, mejor aún, de acogerse a un modelo de explotación tecnológica absolutamente personalizado.

La nube, lo hemos dicho muchas veces, abre la puerta a las pymes a un amplio abanico de soluciones tecnológicas avanzadas y potentes y, más aún, facilita la integración y la conexión entre ellas y, por tanto, entre los usuarios y las diferentes áreas que conforman la organización. El resultado: más productividad y más eficiencia. Tecnologías como Inteligencia Artificial, Edge Computing, Realidad Aumentada o Big Data Analytics dejarán de ser terreno inexplorable para las pymes y, poco a poco, cualquier aplicación dirigida a este tipo de organizaciones incorporará estas u otras tecnologías para dar soporte a su gestión, a su producción o a su comercialización.

Sostenibilidad y conexión

Al igual que sucede con la tecnología, la sostenibilidad empieza a convertirse -afortunadamente- en una obligación y no, tanto, en una opción. Quiero decir con esto que las empresas, también las pymes, han tomado conciencia sobre la importancia que tiene la contribución individual a la conservación del entorno. Y han sabido encontrar las ventajas que aporta la automatización de procesos, los espacios de “coworking” o la unión de sus plataformas con las de otras pymes, no solo para ahorrar recursos sino también para minimizar el impacto negativo al medio ambiente.

Sabemos que la demanda de conexión permanente va en aumento. Es más, sabemos que hoy, empresas y clientes ya no conciben un entorno en el que la desconexión o la baja velocidad marquen el ritmo, ni en el plano personal ni, mucho menos, en el ámbito profesional. Por lo tanto, las pequeñas y medianas empresas han optado por impulsar iniciativas comerciales, financieras, productivas o, incluso, administrativas, basadas en la conexión permanente.

Es decir, poniendo a disposición de usuarios y clientes, toda la información que necesiten, con independencia del momento o lugar en el que la soliciten. O sea que las empresas operan en un estado de alerta continua. Un estado en el que deben tener la certeza de que podrán, cuanto menos, consultar un dato, proporcionar una respuesta rápida o establecer una comunicación cercana y fluida con cualquiera de los actores que intervienen en su actividad en cualquier momento y desde cualquier ubicación y, hasta, desde cualquier dispositivo.

En definitiva, las pequeñas y medianas empresas piensan ya en los resultados del primer semestre y en cómo añadir nuevas ventajas competitivas a sus negocios -antes que la competencia- para llegar al cierre del ejercicio en mejores condiciones que el resto. Para ello, saben que la tecnología es un aliado. Pero también son conscientes de que han de buscar, más allá de la tecnología, digamos, más convencional, la piedra filosofal sobre la que destacar. Veremos qué pasa en diciembre.

 

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