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El mercado se mueve a una velocidad vertiginosa. Cuando aún no hemos acabado de asimilar y digerir una tecnología o un modelo de desarrollo concreto irrumpen en la escena profesional nuevas propuestas que dejan obsoletas las anteriores. Cambios normativos o la entrada en vigor de nuevas regulaciones también condicionan -y mucho- el funcionamiento de una empresa.

Pero, así son las cosas. Y las organizaciones, grandes, pequeñas y medianas, todas, deben seguir el ritmo que imprime el mercado si quieren seguir siendo competitivas en un entorno en el que la tecnología -o, mejor dicho- la disposición de tecnología óptima está marcando la diferencia entre las empresas que son referentes hoy, y que seguirán siéndolo en el futuro y las empresas que resisten hoy, con más o menos dificultades, el envite del mercado, pero que tienen los días futuros más que contados.

La supervivencia y, más importante aún, el impulso de la excelencia de una organización depende hoy de la tecnología que utilice y, también, de cómo la utilice. Desde luego que las personas son un valor insustituible, por mucho que la robótica avance, a veces, de un modo amenazador, pero la tecnología -hoy- permite hacer más por menos, automatizar procesos, evitar errores humanos, mejorar el conocimiento -a través de los datos que se posee- sobre clientes, proveedores, beneficios, rentabilidad …, permite planificar y controlar y, en general, pone las bases sobre las que construir el futuro. Y las empresas lo saben. Las pymes también. De hecho, la mayoría de ellas han adaptado sus negocios, incorporando -en mayor o menor medida- la tecnología para tratar de impulsar su eficiencia y su productividad.

Internet, el origen

No sé si es justo hablar de Internet como el origen de todo lo que estamos viviendo ahora desde el punto de vista tecnológico, y, más aún, como el inicio de lo que aún está por llegar. Antes de Internet también había vida -profesional, incluso- aunque hoy nos cueste recordar cómo nos comunicábamos, cómo nos relacionábamos, cómo se convocaban y se celebraban las reuniones, cómo se buscaban fuentes de información, cómo accedíamos a los datos, cómo hacíamos las copias de seguridad, cómo y dónde almacenábamos la información, etc. Hoy, que celebramos el Día Internacional de Internet, hay que decir que ese escenario sin la Red nos queda tremendamente lejos, aunque apenas hayan pasado 25 años.

La aparición de Internet ha sido para mí lo más disruptivo que han vivido las empresas desde el punto de vista de la aplicación de la tecnología a los negocios. Después, la Nube (o sea, Internet) o la movilidad (más Internet), o, incluso, la transformación digital (Internet a tope) son solo consecuencias de lo primero.

Tecnología y pymes, una conjunción que funciona Clic para tuitear

Pero, volviendo al tema de la tecnología y a lo importante que es su aplicación en el mundo de los negocios, creo que es justo señalar el esfuerzo que están haciendo, particularmente las pequeñas y medianas empresas, por incorporar a sus procesos, la tecnología disponible a su alcance. De nada sirve una tecnología innovadora si los fabricantes son incapaces de ponerla a disposición de los usuarios, bien porque sea complicada su implementación y su utilización o bien porque su coste sea excesivamente alto.

Lo cierto es que la tecnología ha avanzado mucho en el terreno de la accesibilidad o, mejor dicho, de la democratización, o sea, de universalizar su aplicación prácticamente a todos los entornos de la sociedad, también de los negocios, se entiende. Y, eso, en sí mismo, es otro de los grandes avances de los últimos años.

Tecnología orientada a la gestión empresarial

Pero hablar de tecnología, así, en términos tan amplios, dispersa un poco el efecto constructivo que aporta a aspectos tan concretos como la gestión empresarial. Si nos fijamos en cómo gestionaban las pymes sus recursos hace unos años, nos daremos cuenta de cómo han evolucionado y, en consecuencia, los beneficios que han obtenido de una gestión más ordenada, más eficiente y más segura.

Pero, en este apartado, aún habiéndose recorrido mucho camino, lo cierto es que quedan muchas etapas todavía por cubrir. Desde la generalización del uso de los sistemas ERP entre el ecosistema pyme -es decir, conseguir que no haya ni una sola organización que gestione su negocio sin las soluciones adecuadas- hasta garantizar el cumplimento de todas las medidas de seguridad para proteger los datos con los que se trabaja -y eso implica, además, una tarea de mentalización extra- pasando por cuestiones tan básicas como ayudar a que las pymes extraigan el máximo potencial de sus herramientas.

No basta disponer de la tecnología, hay que utilizarla. Para eso, la formación sigue siendo la principal vía de desarrollo. Es decir, instar a los responsables de las pequeñas y medianas empresas a que conozcan las funcionalidades y el funcionamiento de sus soluciones tecnológicas, que aprendan qué otros aplicativos pueden complementar sus herramientas, qué mejoras pueden implementar para hacer sus sistemas mucho más funcionales y potentes y, en definitiva, hacia donde pueden o deben evolucionar sus aplicativos para dar respuesta a sus requerimientos.

Formarse y compartir

Aunque el concepto de formación ha cambiado también mucho -ahora hay modelos de todo tipo que van desde la formación presencial, hasta el e-elearning, los tutoriales online, o, incluso, cantidad de recursos gratuitos que circulan en la Red- lo cierto es que, nos encontramos con que, a veces, sentimos cierta “pereza” a la hora de participar -presencial o virtualmente- en seminarios, cursos y demás sesiones formativas. Sin entrar a valorar esa sensación, lo cierto es que, las ventajas de vencer la pereza deberían pesar más que la tentación de seguir el status quo instalado en muchas organizaciones.

Pero, como sabemos que no siempre es fácil estimular a los responsables de cualquier organización a que salgan de sus zonas de confort, o a que incluyan en sus ya rebosantes agendas nuevos eventos para “aprender” el funcionamiento de un determinado sistema, hay otras opciones, quizá más “divertidas” que permiten también tomarle el pulso a la actualidad.

Desde reuniones con diferentes proveedores tecnológicos para abordar cuestiones relevantes, hasta la participación en Congresos, Ferias o Encuentros profesionales, pasando por diferentes tipos de reuniones, quizá más informales, como las que organiza DIR&GE, conocidas como Think Talk y que reúnen a un puñado de expertos que analizan, debaten e intercambian puntos de vista sobre diferentes temas todos ellos relacionados con la innovación y la gestión. En el próximo Think Talk que se celebrará el 24 de mayo en Madrid, de 9:30 a 11:30, se analizarán las “claves de la transformación digital de los procesos de negocio” y se me ocurren un montón de razones por las que no te lo deberías perder.

 

 

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