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No sé qué tiene la Navidad que consigue que familias, amigos, compañeros o, simplemente conocidos, se relacionen de una manera diferente a como lo hacen durante el resto del año. No sé si por tradición, por cultura o por creencia, lo cierto es que estas fechas nos sirven de excusa para reencontrarnos, ya sea virtual o presencialmente, con personas que son -o han sido- significativas para nosotros.

Sea por lo que sea, sería más acertado desear ¡Mucha Navidad! en lugar de desear solo ¡Feliz Navidad! algo que, se da por hecho si es que te encuentras o reencuentras con seres queridos o, al menos, relevantes de tu vida. Eso ya, en sí mismo, es algo, como digo, que te hace feliz y te pone las pilas para querer que se repita muchas veces más durante el año. En general, todos estamos más contentos, más receptivos, más amables y más predispuestos a generar “buen rollo” en la oficina, con los compañeros, con los clientes, con los proveedores, con el jefe, incluso.

Ojalá pudiéramos hacer extensible ese sentimiento, o esa sensación -no tengo muy claro realmente cómo definirlo- al resto del año, aunque perdiera ese carácter especial que lo hace tan extraordinario. En todo caso, si la Navidad tiene ese poder de hacernos un poco mejores -aunque solo sea por unos días- disfrutemos al máximo de ella.

Mucha Navidad y Muchos éxitos Clic para tuitear

Vivamos la Navidad como si estuviéramos ya, en la “cuesta de enero”, para que la bondad que nos invade nos empuje a subirla con ánimo. Vivamos la Navidad como si estuviéramos en el mes de mayo, a punto de cerrar el primer semestre, un momento de inflexión “serio” antes del parón veraniego. Vivamos la Navidad como si estuviéramos en el mes de septiembre, recién llegaditos de las vacaciones y con el “bajón” propio del regreso. Vivamos la Navidad con la esperanza de cumplir nuestros proyectos y los de nuestros seres queridos durante el nuevo año, o, al menos, con la ilusión de intentarlo.

Ahora que, si hablamos de ilusión, no podemos olvidarnos de la ilusión con la que viven la Navidad los más pequeños. Ojalá pudiéramos -de verdad- contagiarnos todos un poco de esa convicción, de esa fe y de ese espíritu con el que los niños disfrutan de la Navidad. Por eso, en Datisa todos los años, diseñamos nuestra particular felicitación partiendo de los maravillosos dibujos de nuestros niños. Te dejo la de este año con el deseo más sincero de todos los que formamos parte del equipo de Datisa de que te dejes contagiar y disfrutes de esta maravillosa epidemia que se llama NAVIDAD.

 

 

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