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Las pymes se transforman. Este tipo de empresas han buscado la tecnología como herramienta para impulsar su competitividad, incluso en épocas en las que el acceso a este tipo de soluciones no era tan fácil como en estos momentos. Siempre han sido conscientes de que su supervivencia pasaba por operar en términos de eficiencia y rentabilidad -como las grandes- y por explotar al máximo sus diferenciales más poderosos -la agilidad y la flexibilidad-.

Últimamente oímos mucho hablar de Metodologías Agile, quizá más bien implantadas en organizaciones de tamaño medio. Sin embargo, este modelo de gestión es tan válida o más, en las grandes, como en las medias y pequeñas organizaciones. Como ya sucediera con la tecnología años atrás, esta metodología parecía ser coto privado de las grandes empresas. Sin embargo, el tiempo y la experiencia han demostrado que puede ser igualmente eficiente en empresas con una estructura más pequeña.

Las Metodologías Agile fueron concebidas para gestionar proyectos de software complejos. La colaboración y la participación activa de todo el equipo son sus principales pilares. Impulsa el conocimiento y la autonomía y, en muchos casos, se integra al cliente como parte activa del proyecto. Con estos “mimbres” parecía lógico pensar que este tipo de modelo saldría pronto de su zona de confort -el desarrollo de software- para explorar otros campos.

El origen

Y, así ha sido. Hoy hablamos de Metodologías Agile también vinculadas al entorno de la gestión empresarial y, más aún, vinculadas al segmento de las pymes. Pero, vayamos por partes. Las Metodologías Agile impulsan, bien el desarrollo ágil de productos, servicios y procesos o bien la mejora sustancial de los ya existentes. Su origen se remonta a la década de los ´30 del Siglo pasado y se atribuye al físico y estadístico Walter Shewhart de Bell Labs que empezó a implementar ciclos de mejora en determinados productos y procesos. Fue él quien enseñó esta metodología iterativa a W. Edwards Deming que la popularizó en Japón tras la Segunda Guerra Mundial.

Metodologías Agile para dotar a las #pymes de mayor
flexibilidad, rapidez y autonomía en su gestión Clic para tuitear

Después, ya sabes, se pone de moda el modelo, se prueba y se adopta. La transformación digital ha tenido también mucho que ver en su eclosión. La velocidad de cambio que ha experimentado el mercado, las exigencias en cuanto a prontitud, o, más bien, la inmediatez que demanda el nuevo usuario digital y la lucha feroz que se mantiene para no perder la estela de la competencia han hecho necesario, primero, que el time to market sea realmente corto y, que, a nivel interno, los equipos sean más flexibles y colaboradores, precisamente, para acortar el time to market y los tiempos de respuesta.

Y esto vale para todo. No solo para desarrollar un nuevo producto o servicio TI. Hoy, las Metodologías Agile se implementan también para mejorar la eficiencia de los procesos empresariales, porque los principios que defiende y las estrategias que practica son válidos casi para cualquier trabajo. O sea, acaso ¿no crees que colaboración, autonomía, aprendizaje continuo, participación, creatividad, flexibilidad, rapidez, planificación, innovación, etc. son esenciales para mejorar la gestión de una empresa? Pues eso, las pymes han entendido sus ventajas y ahora, muchas de ellas, basan su gestión precisamente en este modelo, entendido unas veces de un modo más “purista” y otras, haciendo una “libre interpretación” de lo que ellas entienden por Agile.

La aplicación

Cuando hablamos de Metodologías Agile, en realidad estamos incluyendo un montón de modelos -Scrum, Kanban, Lean Startups, DevOps, etc.- cada uno con sus características propias, pero todos focalizados a la creación de valor o, mejor dicho, al aprovechamiento del valor de las acciones que realizan las compañías. También de la fluidez y del aprendizaje, la experimentación y las buenas prácticas.

Las Mtodologías Agile ayudan a dar prioridad a aquellas tareas que son esenciales y a establecer el orden óptimo en el que deben ponerse en marcha. También establecen los tiempos de ejecución en los que deben llevarse a cabo y facilitan el control de los trabajos o tareas realizadas. Así, las pymes que implementan estos modelos han demostrado mejoras sustanciales en sus ratios de productividad, mostrando, además, una ventaja adicional frente a sus competidores.

Aplicar las Metodologías Agile, o, la filosofía y los modelos de trabajo que defienden mejora la motivación, la implicación y el compromiso de los equipos de trabajo ya que, entre otras cuestiones, facilita a todos sus miembros el conocimiento sobre la situación real de cada tarea, su evolución y las personas implicadas. Podemos decir que son metodologías democráticas ya que los compromisos adquiridos se negocian y las ideas de las personas que conforman los equipos se tienen en cuenta.

Este modelo de gestión, sin duda, ahorra tiempo. Y, con ello, minimiza también los costes ya que impulsa un modo de operar más eficiente y rápido, pues se tienden a eliminar todos aquellos pasos que hayan mostrado su ineficiencia o que se entiendan innecesarios para la ejecución de las tareas.

Las ventajas

En realidad, todo este post va de las ventajas que aporta aplicar Metodologías Agile a la gestión de las pequeñas y medianas empresas. Pero, en este punto, lo que me parece destacable es cómo este tipo de organizaciones han adaptado estos modelos no solo para el desarrollo de nuevos productos o servicios sino también para mejorar sus procesos internos.

En este sentido, es importante señalar el papel que desempeña la tecnología en este contexto Agile. Una de las cosas que hemos dicho y, que, a mí, particularmente me llaman más la atención es que las Metodologías Agile tienden a optimizar los recursos y a eliminar lo superfluo, algo sobre lo que también trabajan los sistemas de gestión empresarial.

Un ERP impacta sobre la optimización de los procesos y busca siempre el aprovechamiento máximo de los recursos para elevar las cotas de eficiencia y rentabilidad de la empresa. Las Metodologías Agile, también. Por eso, muchas de las organizaciones que se definen Agile utilizan además soluciones tecnológicas para apoyar la gestión de sus recursos. Es decir, para ejecutar aquellas tareas que definen en sus modelos, para automatizar y ganar tiempo, para compartir información y fomentar la colaboración, para, en definitiva, impulsar procesos de gestión más efectivos.

En definitiva, las pymes buscan, llevando los modelos Agile a su gestión, no solo transitar en el entorno digital sino elevar al máximo su potencial para responder con eficiencia a los requerimientos de un usuario -también interno- más vinculado a la tecnología que nunca. Y, por tanto, más acostumbrado que nunca a demandar rapidez, sencillez y transparencia en su relación con los proveedores de servicios. También a ofrecer estos mismos principios cuando es él quien actúa como proveedor.

 

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