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Un ERP es mucho más que una herramienta. Es en realidad, una asociación entre un conjunto de funcionalidades operativas y un abanico de servicios adicionales que complementan la propuesta de valor de unos aplicativos con los que las pymes transitan hacia su digitalización.

La tecnología hace tiempo que dejó de verse “dentro de un paquete” con un envoltorio perfectamente diseñado. De hecho, la eclosión de modelos de comercialización como SaaS la han despojado incluso de su propia naturaleza de herramienta, transformándola en un servicio más. El Software as Service, además, admite fórmulas de pago diferentes a la compra -alquiler o pago por uso- por lo que hace tiempo que no nos llama la atención que aplicaciones y servicios vayan de la mano, incluso, que en algunos casos sean ya términos casi convergentes.

La era digital, más allá de ser la era de la tecnología, es para mí, la era de los servicios. Ahora, puedes adquirir un buen producto o utilizar soluciones basadas en tecnología de última generación, pero si no recibes un buen servicio durante la búsqueda, durante el proceso de compra o durante su utilización, es decir, si la experiencia de usuario no es excelente, estoy convencida de que cambiarás de marca o de proveedor o de ambos. Es lo que tiene ser digital. Que el poder está en el consumidor y que este lo sabe y lo ejerce.

Otro aspecto interesante es el de la estandarización y, cómo no, el de la rebaja de los costes, o lo que es lo mismo, cómo hacer que la tecnología llegue a todo tipo de empresas, grandes, pequeñas, medianas, start ups, y, más aún, cómo hacer que la tecnología llegue a todas las personas, que reduzca esa brecha digital de la que hablábamos hace apenas unos años y que, afortunadamente cada vez vemos acortarse un poco más. De hecho, si hablamos en concreto de ERPs podemos decir que hoy, si fuera por inversión, prácticamente todo tipo de empresas, incluidas las micro pymes, podrían utilizar un sistema de este tipo. Otra cosa es que sus necesidades de gestión hagan que sea necesario este tipo de aplicativos o no.

Pero, no me quiero desviar del tema que es el de los servicios asociados a las soluciones. Hoy, los sistemas de planificación de recursos empresariales para pymes ponderan prácticamente en igual medida, aspectos como la usabilidad, la sencillez, la capacidad de integración, la seguridad -incluso- que los servicios asociados al “producto”.

Y eso es, entre otras cosas, lo que permite que el usuario se “enganche” -en el buen sentido de la palabra-. Hablo en primera persona. Si cuando voy a comprar una Tablet o un smartphone o una pulsera de actividad o cualquier otro dispositivo inteligente del que sé lo que espero, pero no tengo claro qué modelo o marca encaja más con mis necesidades, hay un experto que me acompaña en el proceso de compra, que me da las explicaciones que necesito, que me ayuda a ver cuál es la mejor alternativa para mí, está claro que, además del producto en cuestión, me llevaré algún otro complemento adicional (funda, protectores, bolsa para guardarlo, …) y, desde luego, me habrá fidelizado lo suficiente como para volver al mismo establecimiento y, seguramente optar por la misma marca.

Servicios que crean adicción

Trasladado al entorno corporativo sucederá igual. Nos ponemos en una situación hipotética en la que una pyme se encuentra en búsqueda activa para implementar un sistema con el que gestionar sus recursos. Sabe lo que quiere cambiar, los procesos sobre los que quiere que impacte el ERP, incluso, tiene claros los departamentos que servirán de guías. Pero, aunque, aparentemente tenga muy claras cuáles son sus necesidades, la forma o, mejor dicho, las herramientas que necesita para solventarlas puede que no le resulten tan familiares. Es más, hoy el mercado ofrece multitud de alternativas, incluso, algunas gratuitas.

Encontrar un proveedor que te acompañe en la búsqueda, que te ayude a valorar los puntos fuertes de un determinado aplicativo frente a las áreas más débiles, que te permita hacer simulaciones en escenarios parecidos al de tu propia empresa, la prestación de ese servicio es seguro que hará que la predisposición de la empresa sea más positiva y, desde luego, que la búsqueda sea mucho más sencilla.

Más allá del #ERP, servicios que acompañan a las #pymes Clic para tuitear

Por otro lado, hablamos de la implementación. La mayoría de los ERP se presentan como soluciones muy sencillas de utilizar, pero está claro -y, el que diga lo contrario, miente- que implementar un sistema como un ERP con el que vertebrar la gestión de toda la compañía no es una tarea menor. Ya no solo por el hecho de trasladar todos los datos de la organización, sino porque supone una manera nueva, diferente de hacer las cosas. Eso, por un lado, pero, además, por muy sencillo que sea utilizar un ERP en el día a día, cuanto menos, será necesario un período de formación si lo que se pretende es extraer el máximo potencial que encierra la solución.

Servicios de principio a fin

Bueno, pues todo esto, también son servicios. Servicios adicionales al producto en cuestión. Es decir, ayuda para la implementación, para la formación y, posteriormente para el soporte o, para que me entiendas mejor, para la resolución de las muchas dudas que surgen cuando nos enfrentamos al uso de un sistema nuevo. Insisto, por muy sencillo que sea.

Por lo tanto, cuando una pyme se plantea la necesidad de implantar una solución nueva o actualizar sus sistemas que han quedado obsoletos son muchas las variables que debe tener en cuenta y, por mucho que haya un responsable de TI o un responsable financiero -que suelen ser las dos figuras que lideran la toma de decisión respecto a la utilización de un ERP- es muy de agradecer el acompañamiento de un socio tecnológico que ayude a dar los primeros pasos. Y, también los últimos. Es decir, un socio que no desaparezca una vez que termina la venta, sino que ofrezca sus servicios más allá de la propia gestión comercial.

En definitiva, cuando hablo de servicios me refiero a todo aquello que se escapa a la transacción básica, es decir, la consultoría, la implementación, la carga de datos si es necesario, la formación, el soporte, el mantenimiento, o sea, todo. Por lo tanto, si trabajas en una pyme que busca un ERP analiza detenidamente todas las opciones, pero, hazlo, más allá del aplicativo en cuestión. Es decir, pon en valor también los servicios que lo acompañan que es lo que te permitirá disfrutar de todas las ventajas que te promete el ERP, sin sustos ni quebraderos de cabeza extras.

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