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Después de ocho años en antena, la serie que emite HBO empezó siendo de culto y acabó moviendo a millones de incondicionales. Hablamos de un fenómeno arrollador que nos ha ido dando un poco de todo: desde nuevas teorías o modelos políticos que parecían dejarse entrever en sus tramas de poder hasta nuevas creencias religiosas, incluyendo santoral propio.

No me encuentro entre el ejército de apasionados “enganchados” a Juego de Tronos, aunque ha sido imposible escapar al efecto dominó que provocan las continuas referencias -para bien, muy bien, o para mal, fatal- a la ya mítica serie. Una serie que, a buen seguro, acaba con uno de esos finales que no consigue convencer a casi nadie. Y es entonces cuando la mayoría de sus seguidores y de sus detractores o indiferentes consiguen ponerse de acuerdo en algo.

Sea como sea, lo cierto es que no me he podido resistir a ver algunas temporadas, ya digo que no todas, y me he dado cuenta de que no solo he conseguido ver modelos políticos, religiosos o, incluso, nuevas rutas turísticas diseñadas para visitar las localizaciones donde fue grabada la serie o recrear paisajes que aparecen en la cinta. Quizá por deformación profesional o, mira tú, por “subirme al carro” de los espectadores que analizan cada detalle para llevarse la serie “a su terreno” me he fijado en cómo extraer algunas lecciones de Juego de Tronos aplicables a la pyme.

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Sí, ya lo sé, es un estrés ver una serie y no disfrutar de ella. En el fondo, no consigues desconectar, pero, igualmente, me ha hecho reír lo que he aprendido de las casas de Juego de Tronos. A ver si tú encuentras algo que puedas asociar con el trabajo de las pequeñas y medianas empresas:

Stark: se acerca el invierno

Si hay algo que podemos aprender de esta familia, es que en los negocios hay que ser previsor y tener un ojo en el presente y otro en el futuro para poder adelantarte a los problemas. No porque te vaya muy bien tienes que pensar que siempre va a ser así. Si buscas el éxito tienes que pensar en escenarios con todas las variables posibles y adelantarte a lo que ya sabes: antes o después, y a pesar del cambio climático, el dicho bien lo asegura: se acerca el invierno. Estate preparado, construye un muro, o llena tu granero, pero, sobre todo, que no te pille desprevenido.

Arryn: Tan alto como el honor

Nosotros creemos que en los negocios hay que mantener una filosofía saludable: como los árboles, que si crecen rectos llegan más alto, pues igual. Se honorable, no hagas trampas y no bases tu día a día en la mentira, porque al final te acabará pasando factura. Y si tu honor llega tan alto que toca la nube, piensa en eso, que igual una solución cloud te podría venir bien para tu negocio, para gestionarlo de manera honrada y saludable.

Tully: Familia, deber y honor

En los negocios y especialmente en las pymes, podríamos entender a la familia, como tus empleados y compañeros. El talento, en definitiva. Cuídalos y ellos te cuidarán. Haz que haya un buen ambiente de trabajo, preocúpate por ellos, y ellos serán los primeros prescriptores de tu negocio. Cumple y cumplirán. El capital humano es el elemento más importante y enriquecedor de toda empresa. No permitas que tus días pasen sin pena ni gloria, disfruta de tu trabajo y haz que los que están a tu alrededor también lo hagan. No te conviertas en un funcionario malhumorado, trabaja contento y tu vida será mejor.

Greyyoy: Nosotros no sembramos

Algunos no saben sembrar, otros no saben pescar, otros no saben confeccionar, … A veces un cliente nos pide algo y nosotros nos comprometemos por miedo a decir que no y perderlo. Pero no todos tenemos por qué saber hacer de todo. Céntrate en lo que sabes hacer y en lo que dominas y no te metas en berengenales de los que luego no vas a saber salir. Te proponemos buscar alianzas, y si no quieres decirle que no a un cliente, facilítale una solución, a través de un partner, o la integración con alguna otra herramienta tecnológica pero no hagas una promesa difícil de cumplir. Sé responsable, sé honesto y transparente y explica lo que sabes y lo que no sabes hacer. Eso también es ser profesional.

Lannister: Oye mi rugido

Haz que tus fortalezas se conviertan en tu estandarte. Aprende a sacar partido a tus cosas buenas y, sobre todo, comunícalas. Hazle saber a todo el mundo cuales son tus puntos fuertes y también qué ventajas puede obtener si cuenta con tus servicios o implementa tus soluciones. Sin duda, eso te hará más fuerte, porque, sin imaginarlo, podrás convertirte en referente.

Baratheon: Nuestra es la furia

Hay que ponerle pasión a lo que haces. Si no, la competencia te acabará comiendo. Saca tu creatividad y tu pasión para ponerla al servicio de tu trabajo. Crecerás profesionalmente y eso te hará sentir mejor.

Tyrrel: Crecer Fuerte

Si tienes pensado crecer, si estás diseñando un plan de expansión o la ampliación de tu negocio, más te vale ser como los árboles y crecer fuertes, porque si no será un éxito espumoso, que cuando pare -y siempre acaba parando- te desvanecerás como agua entre los dedos.

Martell: Nunca doblegado, nunca roto

Si algo hay que aprender de los negocios es que no son lineales. Son seres vivos. El éxito no es la sucesión encadenada de buenos acontecimientos. Las historias de éxito también se fraguan con pequeños fracasos. La idea es aprender de ellos y levantarse de nuevo tras cada caída. Hay que aprender a recomponerse, haciéndonos más fuertes. Los grandes gurús de los negocios hablan tanto de éxitos como de fracasos. No dejes que ni unos ni otros te nublen y te impidan mirar el horizonte. Sigue luchando por tu futuro y si te caes, levántate con más fuerza, más experiencia y más ganas de seguir creciendo.

Targaryen: Fuego y sangre

De acuerdo, en este caso, no podemos entender este emblema de una manera literal. Pero sí que encierra una enseñanza interesante: si quieres algo, debes establecértelo como una meta, un objetivo a alcanzar y debes pelear por ello. En los negocios, nadie te regala nada por lo que si quieres llegar a conseguir tu reto deberás poner todo tu empeño -fuego y sangre, ¡ojo!, metáfora- al servicio de esos objetivos. Pelea, no te rindas y llegarás. Ya sé que suena muy tópico, pero es la cultura del esfuerzo que aprendemos desde pequeños. Todo esfuerzo tiene su recompensa. Y, a veces, esa recompensa supera con creces los objetivos establecidos.

Bolton: Nuestras hojas están afiladas

A ver, a ver, que ya os estáis imaginando a parte de la empresa afilando los cuchillos para atacar a la competencia. No se trata de eso, pero sí de tener vuestras armas preparadas. Vivimos en un mundo en el que la competencia -más en el ecosistema pyme- es feroz. Y eso hace que las organizaciones operen en un entorno de lucha permanente por la supervivencia y por destacar y por diferenciarse. Competir no es malo. Hacerlo sin respeto sí. Por eso, lo que nos enseña este lema es que hay que luchar contra los “enemigos” pero mejor si se hace poniendo en valor las fortalezas propias que los defectos ajenos. Hay que prepararse, como decía antes, también para el fracaso, para perder contratos y para decir adiós a algunos clientes. También compañeros. Pero hay que estar preparados para contraatacar y estar en búsqueda permanente de nuevas oportunidades.



En la imágen: Daenerys Targaryen en el último capítulo de 'Juego de Tronos' | HBO

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