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El director del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), Jorge Pérez, dice que las pequeñas y medianas empresas en España están avanzando con un ritmo que define como “vigoroso” en su proceso de transformación digital. Lo dice, comparando la velocidad que están imprimiendo otros países europeos de características similares al nuestro.

Acaba de publicarse el Informe ePyme 2017, realizado por el ONTSI sobre digitalización, en el que se analiza la implantación y el nivel de desarrollo de las TIC en diez sectores de la economía. Estos diez sectores representan el 72% del total de las compañías españolas. Y, como novedad, en esta edición, el Informe incluye un indicador sintético que mide la digitalización de las empresas en los diez sectores que analiza.

El primer resultado que se obtiene, así, a simple vista, es que el sector de la información y las comunicaciones es el más digitalizado, tanto en el entorno de las pequeñas y medianas empresas como en el de las grandes organizaciones y las micro-pymes.

Otro dato que me llama la atención -no es de extrañar porque el propio director del ONTSI lo destaca- es la gran diferencia que existe entre diferentes sectores de actividad que oscilan entre el 52 de las TIC y el 26 de la construcción que, junto al sector del almacenamiento están prácticamente empezando en su transformación. Y ya, puestos a hablar de diferencias, cabe señalar las que existen entre las pymes y las micro-empresas.

Diferencias en el nivel de #digitalización de las #pymes,
en función de su actividad y sector, más que de su tamaño Clic para tuitear

Algunos datos destacados por sectores que he extraído directamente del Informe y que creo que te pueden resultar interesantes:

  • En el sector de la industria crecen 4 y 8,4 puntos el porcentaje de microempresas y pymes y grandes empresas que utilizan los medios sociales, alcanzando el 33,3 % y 44,1 %, respectivamente.
  • El sector con mayores porcentajes de empresas que usan los medios sociales -87,2 % pymes y grandes empresas y 54,5 % microempresas- es del de hoteles y agencias de viajes.
  • El sector transporte y almacenamiento destaca en el uso de Big Data (17,6 % pymes y grandes empresas y 6,6 % microempresas).
  • Actividades profesionales, científicas y técnicas, es de los que más destacan en movilidad, compras por comercio electrónico y Cloud Computing.

Te digitalizas o desapareces

Es así de contundente. Me remito de nuevo a las palabras del Director del ONTSI quien asegura que las empresas que no sean capaces de seguir el ritmo, simplemente desaparecerán del terreno de juego. Y, a su modo de entender, serán muchas las que desaparezcan. Es evidente que, en este momento, las empresas deben poner el foco en la tecnología para optimizar sus procesos y dar un mejor servicio al cliente que, dicho sea de paso, es el verdadero protagonista de la transformación digital. Todo gira en torno a él. A mejorar la experiencia de usuario, a acortar el time to market para que los productos/servicios le lleguen antes, a imprimir mayor transparencia y, en definitiva, a dar respuesta a sus requerimientos.

Sobre la implantación y uso de tecnología, las empresas tienen las cosas más o menos claras. Lo que sucede es que la digitalización es mucho más que implantar un software o que utilizar una determinada aplicación. Lo hemos dicho muchas veces, que la transformación digital pasa por el uso eficiente de la tecnología, pero, sobre todo, pasa por la determinación de la compañía de modificar sus procesos de negocio, incluso, la esencia misma del propio negocio.

Es decir, hay que buscar nuevas fórmulas que permitan llegar al nuevo tipo de cliente -digital- que está emergiendo con unos hábitos y exigencias que las organizaciones no conocían. Pero, sobre todo, hay que buscar nuevos talentos -o formar, habilitar y capacitar al capital humano con el que cuentan las organizaciones- para imprimir el ritmo de cambio que exige el mercado.

Es hora, también, de aprovechar todas las oportunidades que plantean los datos que se maneja en el corazón de las compañías, también en los procesos menores. Por lo tanto, es preciso, una vez más, garantizar, por un lado -con soluciones tecnológicas- la generación, acceso y consolidación de los datos y, por otro, -a través del talento adecuado- el análisis e interpretación de esos datos para desarrollar estrategias orientadas a la consecución de los objetivos corporativos, teniendo en cuenta la información que contienen los datos con los que trabaja la organización.

Mejorar dentro para crecer fuera

Está claro que las organizaciones públicas, privadas, grandes, pequeñas, medianas, todas, deben optimizar sus procesos internos para mejorar el servicio que prestan a sus clientes o para proporcionar productos de mayor calidad, más personalizados, incluso y, desde luego, capaces de marcar la diferencia respecto a los de su competencia. Pero, para lograrlo, no todas las pymes apuestan por imprimir cambios en sus procesos internos.

Muchas empresas se centran en aplicar la innovación en el desarrollo de sus productos, no tanto en su producción, sino en la generación de un producto/servicio -digamos- premium. Esto en sí, es una ventaja, está claro.

Pero esa ventaja puede difuminarse si no somos capaces de cumplir o, mejor dicho, mejorar los tiempos de lanzamiento en el mercado, o sea, si se nos adelanta la competencia; si no somos capaces de llegar al cliente con los argumentos o valores adicionales que marquen una clara diferencia respecto a productos o servicios similares; si no aplicamos los principios de eficiencia, respetando los márgenes precisos para que clientes y proveedores se sientan satisfechos en la misma medida; si, en definitiva, no somos lo suficientemente ágiles, flexibles y transparentes como demanda el cliente.

Por eso, la innovación -más cuando hablamos de digitalización- abarca mucho más que el espectro del desarrollo de un producto o servicio -incluso, cuando hablamos de empresas tecnológicas. La innovación en este caso debe ser permeable a todas las capas y áreas de la organización. Es decir, que se debe impulsar también la innovación en la operativa, en los procesos, en la gestión, en la formación, incluso.

Y, entonces, solo así, las organizaciones podrán presumir de haber implementado modelos de digitalización tangenciales que aportarán resultados -no solo numéricos- en clave positiva.

 

 

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