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La nueva generación de empresas y de profesionales de la era digital no entiende que el ahorro energético o el impacto medioambiental ligado al consumo de energía deban ser tratados como un extra, sino que se ha convertido en algo normal sobre lo que las discusiones giran más, en torno a cómo minimizar impactos o cómo mejorar políticas, que sobre cómo iniciar campañas de concienciación o sensibilización.

Hoy es el Día Mundial del Medio Ambiente y sí, mi post de hoy va de eso, de cómo debemos proteger al planeta entre todos. A pesar de que hoy, las organizaciones de todo el mundo están mucho más concienciadas que nunca sobre la necesidad de proteger el medio ambiente, lo cierto es que algunas decisiones tan polémicas como la del Presidente norteamericano Donald Trump de sacar a EEUU del Acuerdo de París contra el cambio climático, han hecho tambalear los cimientos de este compromiso mundial con el planeta.

Si analizamos el tema desde un prisma político estoy convencida de que la conclusión sería distinta que si nos acercamos al ecosistema de las pequeñas y medianas empresas. En general, como decía al principio, este tipo de organizaciones han mostrado con más frecuencia, su sensibilidad respecto a problemas tan comunes como el calentamiento global, la deforestación o el vertido indiscriminado de residuos industriales.

Ya sea por cuestiones de compromiso real, por una razón de marketing o por presentarse ante la sociedad en general, o ante su mercado en particular, como un referente en la gestión sostenible, lo cierto es que las pymes han dado buena cuenta de su responsabilidad con iniciativas, a veces, solo testimoniales. Pero, todo suma. Y en muchas ocasiones, lo que empieza siendo, testimonial, acaba siendo habitual.

Las #pymes españolas son organizaciones comprometidas
con la #sostenibilidad medioambiental y el cuidado del planeta Clic para tuitear

Adaptado a sus posibilidades, las pymes, -si circunscribimos aún más esta afirmación, las pymes españolas- han sido generosas y muy honestas a la hora de implementar medidas encaminadas a la salvaguarda del entorno, ya que progresivamente han ido incluyendo medidas orientadas a la sostenibilidad y el cuidado del planeta. Por ejemplo, la reducción de consumo de papel, implementando procesos como la facturación electrónica permiten, además del ahorro de papel y de tinta, evitar también las emisiones de CO2 que implicaría el transporte logístico de la factura en cuestión.

¿Son verdes las pymes españolas?

Más allá de encontrarle un doble significado a esta pregunta, diré que para mí eso de ser una empresa “verde” o sostenible o responsable, es mucho más que lucir o presumir de un determinado distintivo. Ser una empresa comprometida con el medio ambiente tiene mucho más que ver con la propia visión de los responsables de la compañía y con su forma de ver y entender la vida que, desde luego, traspasa el ámbito personal para hacerse patente también en su entorno profesional.

Al igual que cuando hablamos de transformación digital y de cómo esta implica un cambio de mentalidad y de la necesidad de incrustar en el ADN la filosofía digitalizadora, la estrategia Green también tiene que ver, y mucho, con el modo de ser de las empresas, con su concepción de los negocios y, por supuesto, con lo que aportan a la sociedad y la manera en la que desempeñan su actividad. Un empresario comprometido es aquel que conoce perfectamente el impacto que genera en el medio ambiente cada uno de los procesos que implementa su organización y que trabaja para reducir al máximo las sobras de material, que recicla y promueve en su compañía políticas de optimización y aprovechamiento energético, etc.

Ser verde es, en realidad, operar bajo la batuta de la ética y el compromiso, dos cualidades que la era digital está poniendo de moda.

Pero, no nos engañemos. En el círculo de las pequeñas y medianas empresas como en el de las grandes corporaciones, el negocio manda y cualquier decisión que se tome debe ser rentable, y no solo en términos económicos. Lo mismo sucede con las políticas Green, que han de ser, en última instancia, rentables. En primer lugar, para evaluar la rentabilidad se miden dos aspectos esenciales: la reducción del consumo energético y el respeto al medio ambiente.

Pero el término rentable es mucho más amplio. En las políticas verdes, las pymes buscan también una rentabilidad más vinculada al impacto positivo para el medio ambiente -que es el origen, digamos, de la iniciativa- por supuesto, pero también vinculada a factores meramente económicos –reducción de costes, mayor eficiencia, etc.- Y, por supuesto -no nos engañemos- las propuestas de compromiso medioambiental también buscan un retorno en términos de imagen, de reputación de marca o de generación de valor, por ejemplo, para la captación de nuevos talentos.

Green IT y su contribución efectiva

La utilización eficiente de las TIC forma parte de la transformación digital que están acometiendo las pymes en nuestro país. Pero, si además queremos añadir el calificativo Green, he de decir que la digitalización ha provocado un efecto tractor sobre la utilización de herramientas y soluciones que son mucho más respetuosas con el medio ambiente.

Desde luego el concepto Green IT no es nada nuevo, ni mucho menos es consecuencia de la transformación digital. Se trata de un término acuñado en el año ´92 -si, en el siglo pasado- asociado a un programa del gobierno de Estados Unidos en el que se establecía una relación directa entre la utilización de las TIC y el cambio climático.

Pero, más allá de esto que no deja de ser una curiosidad, diré que el conjunto de tecnologías que se engloba dentro del marco Green ha ido aumentando con los años, debido, principalmente, al avance tecnológico y la innovación que ha permitido la evolución de unas tecnologías y el nacimiento y eclosión de otras muchas. Pero, en términos generales, cuando hablamos de Green IT hoy podemos hablar, desde luego de energías renovables, eso no cabe duda, pero también de todas aquellas tecnologías que impacten sobre el bajo consumo, de todo tipo de dispositivos que hayan sido desarrollados con materiales reciclados o reciclables, y en parte, el cloud computing o las infraestructuras inteligentes, tecnologías de la comunicación y la movilidad, etc.

Si fuera así, está claro que podríamos decir que una gran parte de las empresas españolas son Green, aunque solo fuera por la cantidad de ellas que ya utilizan la nube para la ejecución de procesos críticos de su negocio. Pero no sería justo, ni tampoco cierto, ya que solo las empresas que cuenten con las certificaciones EMAS o ISO 14000 son las que podrán acreditar, sí o sí, su etiqueta verde.

Por lo tanto, no puedo acabar este post con la idea de que una empresa que sube sus aplicaciones o sus infraestructuras a la nube es una empresa responsable y comprometida con el medio ambiente o que utiliza el cloud, precisamente por un compromiso social de respeto al medio ambiente, porque en este caso, estoy convencida de que priman otros intereses. Es decir, puede trabajar en la nube, por un lado, y, por otro, verter sin control residuos contaminantes.

Pero, sí es cierto, que ambos aspectos convergen en un punto de encuentro que no es otro que la digitalización. El cloud computing sí es una parte estratégica de la transformación como es el cambio de mentalidad de las personas y el cambio de cultura de las organizaciones que han virado, como decía al principio, hacia comportamientos más éticos, más responsables y más transparentes. Y, eso sí que guarda relación y, mucha, con las políticas Green, siempre y cuando los Data Center también muestren su compromiso y responsabilidad con la protección del medio ambiente y el entorno.

 

 

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