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Más innovación, más inversión y más iniciativa. La triple “i” es el pack con el que empiezan a transitar las pymes en 2019. Luego, se me ocurren otros elementos -igualmente valiosos- como el compromiso, la responsabilidad y la ilusión.

Empezamos el nuevo año y tenemos, justo ahora, la posibilidad de rellenar este imaginario “folio en blanco” con proyectos enriquecedores y relevantes. Es tiempo de soñar. Desde luego, está claro que las planificaciones -presupuestarias, financieras, contables, operativas, …- deberían estar hechas desde hace semanas. Y, honestamente, creo que, en el entorno de las pymes, estos deberes se hacen con acierto y destreza, utilizando en la mayoría de los casos, la tecnología adecuada.

Pero, me veo en los primeros días de un nuevo ejercicio y me vienen a la mente -a pesar de haber plasmado sobre mi aplicativo informático, mis objetivos, mis estrategias y mis tiempos- un montón de ideas que, siendo quizá más intangibles, contribuirán a la consecución de mis metas. Creo que es lo mismo que les pasa a muchas de las organizaciones con las que trabajo. Hablo de esos buenos propósitos que todos tenemos -ahí, guardados- y que afloran como aceite en el agua cada mes de enero.

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Muchos de esos buenos propósitos que creo que han proyectado muchas pymes para 2019 los resumo en lo que he llamado la triple “I”. Innovación, inversión e iniciativa.

Innovación

Cualquier organización que piense que podrá transitar con éxito en la era digital sin poner el foco en la innovación, está perdida. Innovar en todos los ámbitos de su actividad. Ya sea en el entorno de la gestión, en el área de producción -si es que la tiene-, en el ámbito tecnológico, en el plano comercial … La innovación deberá ser -creo que poco a poco lo está siendo- uno de los puntales básicos sobre los que las organizaciones harán crecer sus negocios. Y no hablo solo de números, sino de visibilidad, de reconocimiento o de empleabilidad.

Innovar es una de las cualidades estratégicas de muchas pymes, ya sea por necesidad o por convicción, lo cierto es que estas organizaciones empiezan a incluir en su misión y en su visión de negocio, la innovación como una de las herramientas sobre las que construir su identidad. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Y no siempre resulta fácil. Por eso, la innovación forma parte del eje de la triple “I” que incluyo en mi lista de buenos propósitos para 2019. En este sentido, estaría bien que las pymes lograran abrir sus mentes -también sus bolsillos- a la innovación en sus procesos, en sus operaciones, en su gestión y, en general, a mirar con buenos ojos, aquellas acciones orientadas a la diferenciación y a la valentía de hacer cosas distintas o con metodologías, modelos o planteamientos distintos.

Inversión

Hasta hace poco tiempo tecnología e inversión iban completamente ligadas. Muchas veces para justificar que la falta de la segunda hacía que no todas las organizaciones pudieran disponer de la tecnología que necesitaban. Pero, de un tiempo a esta parte, con la eclosión del Cloud o los modelos de comercialización y explotación -tipo SaaS– que han facilitado el acceso a todo tipo de organizaciones a soluciones tecnológicas avanzadas esta asociación no se sostiene.

Sin embargo, la inversión sigue siendo uno de los grandes “caballos de batalla” en el entorno de las pequeñas y medianas empresas, en las que los presupuestos siguen siendo ajustados. La inversión, aunque nos parezca increíble, no solo se circunscribe al ámbito tecnológico. Hay otras áreas en las que las pymes deben hacer hincapié desde el punto de vista de la inversión. Hablo de formación, de capacitación, de talento. Hablo también de comunicación, de marketing y de poner el acento en los nuevos canales de conversación con el cliente y ¡ojo! también con el empleado.

Iniciativa

Si sigues habitualmente este blog o cualquier otro que, como este, ponga el foco en las pymes, en su evolución o en cómo los aplicativos ERP impactan en su eficiencia, te habrás dado cuenta de que el cambio es una constante en todos los documentos que se publican. Siendo así, parece más que lógico, animar a las pequeñas y medianas empresas a encarar esos cambios con iniciativas que mejoren sus posibilidades no solo de éxito, sino de diferenciación respecto a la competencia.

Por mucho que nos empeñemos en lo contrario, ya no basta con hacer las cosas como siempre. Ni siquiera basta con adaptarse a los cambios; o con presentar al mercado productos o servicios excelentes. Hoy, hacen falta iniciativas que impacten sobre la diferenciación, más que sobre la excelencia. Iniciativas que generen e impulsen los cambios, o sea, proactivas, más que reactivas. Así que estaría bien que 2019 fuera un año lleno de pymes con iniciativa, empresas que fueran capaces de promover iniciativas que pongan en valor lo que hacen, la forma en la que lo hacen y los recursos -particularmente humanos- con los que lo hacen.

Y, ya, puestos a pedir, hago como mis hijos cuando escriben la Carta a los Reyes Magos y después de apretar las letras y las palabras y las líneas para que quepan todos esos regalos que tanto desean, escriben, así, como por añadidura, “y todo lo demás que vosotros queráis”. Y claro, como pedir, no cuesta dinero, pues yo, por pedir, pido más ingenio, más ilusión y más compromiso para este 2019 que empieza cargado de buenos deseos.

 

 

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