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Las pymes se transforman. Este tipo de empresas han buscado la tecnología como herramienta para impulsar su competitividad, incluso en épocas en las que el acceso a este tipo de soluciones no era tan fácil como en estos momentos. Siempre han sido conscientes de que su supervivencia pasaba por operar en términos de eficiencia y rentabilidad -como las grandes- y por explotar al máximo sus diferenciales más poderosos -la agilidad y la flexibilidad-.

Según el ‘Informe Bankia Índicex 2017: La digitalización de las pymes en España’ elaborado por la entidad financiera tras analizar más de 7.200 compañías, el 80% de las pymes españolas se encuentran inmersas en un proceso de transformación digital. Por lo tanto, en mayor o menor medida, las pymes han asumido, no solo la necesidad de digitalizarse sino el reto de abordar un proceso tangencial que les permitirá mantener sus niveles de competitividad, también en el entorno digital.

Bankia habla en su Informe de la “súperempresa digital” para referirse a aquella organización que sobresale del resto en la adopción digital, si bien, la mayoría de ellas está abordando su proceso de cambio de manera progresiva y escalonada destinando cada vez, más recursos económicos y humanos a mejorar el rendimiento digital. Es decir, han implementado una estrategia de digitalización que evolucionan constantemente, asumiendo la continuidad y permanencia del cambio.

Pensar en digital

Como cuando aprendes un idioma, la clave está en dejar de traducir la lengua materna a la nueva que quieres introducir en tu cerebro, con la transformación digital pasa un poco lo mismo. Una de las claves estriba en pensar en digital. Es decir, pensar de una manera automática en procesos, metodologías y funciones estrictamente digitales u orientados a la satisfacción de los requerimientos propios del nuevo ecosistema digital, con un tipo de cliente, proveedor, socio, etc. diferente al analógico o convencional.

Palancas para impulsar la #transformaciondigital entre
las #pymes en clave de eficiencia y rentabilidad Clic para tuitear

Para llegar a pensar en digital – si no estás entre los millenials o formas parte de una startup o empresa nativa digital- lo lógico es, como estamos viendo, establecer objetivos a corto y medio plazo con estrategias lo más ágiles y flexibles que puedas porque, es probable que lo que hoy te sirva, mañana, no (al menos de la forma en la que inicialmente lo concebiste, ya sea proceso, tarea, función o tecnología).

Es posible que, una vez adquirido el hábito, poco a poco se vaya asumiendo la realidad que presenta el entorno digital. La tecnología que dará soporte a los nuevos procesos y que buscará responder a las nuevas expectativas de un cliente cada vez más informado y exigente, también hará que se olviden las viejas costumbres de antes.

Y, así, con el paso del tiempo, como suele suceder con casi todo, parecerá que la información siempre estuvo compartida en la Nube, que el cliente siempre estuvo en el centro de cualquier estrategia empresarial y que la analítica de datos o el Big Data fueron siempre asignaturas obligatorias en cualquier carrera universitaria. Y, entonces, probablemente, cuando ya todos pensemos en digital, habrá que trabajar para adecuarnos a otros cambios que, seguramente, apuntarán en el horizonte para hacer la vida mucho más fácil, cómoda y segura. ¿Te suena? Mismo discurso, nuevas reglas. Y vuelta a empezar de nuevo.

Las palancas del cambio

Más allá de las “súperempresas” de las que nos habla el Informe de Bankia, lo cierto es que las pymes en España siguen superando retos para encarar sin complejos su digitalización. Pero, adaptarse a los dispositivos móviles no está resultando nada sencillo para este tipo de organizaciones. Tampoco están aprovechando 100% todo el potencial que ofrece la Red para poner en marcha acciones comerciales. Hoy es posible segmentar y personalizar fácilmente.

Las pequeñas y medianas empresas lo saben. A pesar de que, como explica el Informe Bankia, es justo en estas áreas donde las pymes obtienen sus peores resultados, al tiempo el mismo documento refleja un mayor avance con respecto al ejercicio anterior. Lo que traducido -o, interpretado, como prefieras- quiere decir que son conscientes del potencial, lo afrontan como un reto y poco a poco van implementando soluciones en esta dirección.

Por lo tanto, si me preguntas cuáles creo que son las palancas sobre las que las pymes están sustentando su transformación digital, yo lo tengo realmente claro. La primera, el marketing, por lo que decía antes: ahora el universo de clientes potenciales es mayor y la capacidad y las herramientas para segmentar y personalizar están al alcance de casi todos ¿por qué no usarlas también para mejorar la imagen de marca y aumentar la reputación corporativa a un menor coste?

La segunda palanca de aceleración tiene que ver con la experiencia de usuario. Eso es lógico y todas las organizaciones lo han asumido. El cliente no solo tiene razón, sino que además se lo cree y ejerce una presión constante sobre la industria para recibir atención y servicio, cuándo, dónde y cómo quiera. Es por eso, por lo que la mayoría de las estrategias de digitalización en las pymes tienen el foco puesto en mejorar la satisfacción del cliente con toda la tecnología y el talento que tienen a su alcance. Omnicanalidad, conectividad, inmediatez, facilidad de uso, … son conceptos muy vinculados a la experiencia de cliente. Y todos forman parte de las estrategias de digitalización que hoy están desempeñando, como indica el Informe de Bankia el 80% de las pymes españolas.

La tercera y cuarta palancas están muy relacionadas entre sí y tienen que ver, una con la coordinación interna entre departamentos para aumentar así la eficiencia de los procesos transversales. Un ERP en este sentido tiene mucho que decir, porque como sabes, se trata de un sistema de gestión de recursos empresariales que aboga por la centralización y el intercambio de los datos; Y, otra con la eficiencia de la operativa para proponer al mercado productos y servicios de mayor valor y con menores costes. Los aplicativos ERP también tienen mucho que ver en este apartado porque proporcionan la información necesaria para establecer prioridades en este sentido ya que permite clasificar productos y servicios en función de los costes de producción, de las cifras de ventas, de los márgenes de beneficio, de la rentabilidad que aporten, etc.

En definitiva, poco a poco todos estamos cambiando. El mercado, el entorno, las empresas, la tecnología y las personas. ¿Tu también? ¿Estás entre las “superempresas” o entre los que ya piensan en digital?

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