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La fórmula “comprar de la licencia + hosting” funciona, principalmente, en el ecosistema de la mediana empresa. Este tipo de compañías siguen prefiriendo ser propietarios del software que utilizan, aunque cedan en cuanto a las ventajas que aporta su alojamiento en Centros de Datos de terceros.

De tanto hablar y hablar del SaaS, de defender -por activa y por pasiva- sus múltiples bondades parece que habíamos asumido que esa era la mejor fórmula posible para acercar la tecnología a las pequeñas y medianas empresas. Y, desde luego, como en todo, cualquier término “absolutista” resulta, cuanto menos, controvertido.

Las pymes, hoy tienen la posibilidad de elegir. Y eso, en sí, es una de las muchas cosas que han ganado este -y otro- tipo de organizaciones. El Cloud primero y, los modelos de comercialización, financiación o explotación que surgieron a su amparo -entre ellos, el Software como Servicio- han hecho posible que las empresas puedan elegir -con total libertad- qué tecnología quieren usar, cómo quieren acceder a ella y utilizarla o cómo prefieren financiarla.

No se trata de enfrentar las ventajas de un modelo con las de otro, sino de mostrar cuántas posibilidades tienen hoy las pymes al alcance de su mano para acceder y utilizar unas herramientas tecnológicas que hasta hace pocos años, resultaban poco menos que prohibitivas. La democratización de la tecnología y las múltiples opciones que ofrece el mercado permite precisamente eso, que las pequeñas y medianas empresas elijan qué alternativa es la que más o mejor se adapta a sus circunstancias. Y, así actuar en consecuencia, bien comprando la licencia y alojando en los servidores de la propia organización -la opción cada vez menos extendida-; el alquiler del software o un modelo híbrido que incluye la compra de licencia y la contratación del hosting a terceros.

Comprar la licencia y alquilar el servidor a terceros,
una fórmula que funciona en las medianas empresas Clic para tuitear

Particularmente en el entorno de la pequeña y mediana empresa, resulta complicado el alojamiento del sistema en sus propios servidores. Garantizar unos niveles de conectividad, flexibilidad y, sobre todo, seguridad, similares a los que proporcionan los Data Centers especializados, es sencillamente, imposible.

Es por eso, por lo que, en muchos casos, este tipo de organizaciones combinan la compra de las Licencias de software con su alojamiento en centros externos, una vez comprobada su robustez y consistencia.

Ni blanco, ni negro…

Como decía al principio, hablar en términos absolutos es un grandísimo error, más cuando nos referimos el entorno de las pymes en el que la relatividad y la flexibilidad, son dos de sus características más comunes. De un tiempo a esta parte, hemos oído hablar mucho sobre Cloud y SaaS, y no siempre se ha tenido claro lo que era uno y otro. Las pymes también han confundido la terminología y eso ha hecho que, en muchas ocasiones buscaran en uno las ventajas del otro.

Por resumir: Cloud se refiera al conjunto de servicios que se ofrecen a través de Internet. Y digo servicios, porque la nube evita la necesidad de comprar tecnología o equipos ya que, lo más común es pagar un fee mensual para acceder a un amplio abanico de soluciones. Y SaaS, por su parte, hace referencia al uso de una aplicación, previo pago al proveedor, de la cuota correspondiente por su utilización.

Dicho esto, lo que buscan las pymes es encontrar opciones que se ajusten a su operativa, a su estructura, a su modo de ver y de entender el negocio. Hoy, la tecnología permite tanta flexibilidad que sería incoherente cerrar las puertas a cualquier modelo que pudiera responder a sus expectativas, simplemente porque el mercado apunta hacia una dirección u otra. Lo que quiero decir es que, no siempre, las fórmulas más utilizadas son las que mejor encajan para todos.

De hecho, muchas organizaciones, principalmente las de tamaño medio, siguen prefiriendo comprar sus licencias de software. Quizá -como decíamos al principio- por la sensación de ser el propietario de sus herramientas o quizá por una filosofía heredada años atrás sobre la propiedad tecnológica. Da igual las motivaciones que lleven a las empresas a decantarse por una opción u otra. Lo importante es que, dentro de sus requerimientos, los proveedores seamos capaces de proponer alternativas viables que mejoren realmente la operativa y el rendimiento de las organizaciones. Y respeten los gustos y preferencias de todos.

En este sentido, por regla general, funciona muy bien la escucha activa y, por supuesto, la flexibilidad a la hora de buscar modelos que permitan adaptarse a las circunstancias de cada proyecto y no tanto al revés. La fórmula de compra de licencia + la contratación de hosting a terceros es un modelo que convence a muchas de estas compañías que siguen queriendo ser propietarios de sus herramientas pero que entienden las muchas ventajas que proporciona alojar sus aplicativos fuera.

Propietario y arrendatario

Combinar el máximo control que ofrece la propiedad del software con el derecho a usarlo permanentemente sigue primando para algunas compañías frente a la suscripción del pago por uso. Ahora bien, en lo que sí parece que están de acuerdo muchas organizaciones, es en el modelo de instalación que utilizan para operar con su sistema de gestión de recursos empresariales. En este sentido, apuestan claramente por el alojamiento en un Datacenter externo.

¿Por qué? Está claro que cada organización tendrá su propia razón para decantarse por el hosting de terceros. Pero, por nuestra experiencia, algunos de los motivos que más escuchamos en nuestros procesos comerciales son los siguientes:

  • Infraestructura
  • Conectividad
  • Flexibilidad
  • Seguridad
  • Transparencia
  • Soporte

Operar con el ERP en modo cloud, con el sistema alojado en un Centro de Datos robusto, permite externalizar y optimizar toda la infraestructura necesaria, tanto de software como de hardware. Pero, además, de poder redimensionar la infraestructura necesaria en función de lo que la demanda vaya exigiendo -nuevos módulos, más o menos usuarios, etc.- este sistema permite acceder en remoto desde cualquier lugar y en cualquier momento.

La contratación del hosting a terceros protege en mayor medida la información -siempre sensible- que se suele almacenar en los centros de datos. La protección que proporcionan no solo es física -biometría, cámaras, …- para impedir los accesos no autorizados, sino que también se implementan medidas de seguridad contra incendios y otro tipo de incidencias o desastres naturales. Pero, la seguridad abarca un amplio espectro de riesgo posibles, aunque para ser honestos, no hay nada infalible. Por eso, también se toman medidas de seguridad virtual avanzadas, con el objetivo de proteger todos los datos guardados frente a virus o intromisión de piratas u otro tipo de ciberdelincuentes.

Sí, la seguridad es uno de los aspectos que más valoran las organizaciones que confían el alojamiento de sus datos a terceros. En este sentido, valoran muy positivamente el hecho de que sus niveles de seguridad sean superiores a los que podría tener cualquier empresa de tamaño medio en sus instalaciones, y los recursos con los que cuentan para enfrentarse a posibles amenazas. Pero, además, aprecian la disponibilidad y la capacidad que muestran para redundar los datos en caso de que se produjera cualquier contingencia o situación de desastre, algo que no muchas organizaciones podrían hacer con los servidores en sus instalaciones.

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