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Lo veníamos anunciando desde hace tiempo: el comercio electrónico escala posiciones a gran velocidad. La venta online empieza a ser la opción preferida por gran parte de los consumidores, también en España. Más aún, en épocas puntuales en las que la comodidad que proporciona la Red hace prácticamente imposible que las tiendas físicas puedan competir en igualdad de condiciones con los comercios virtuales.

Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el comercio electrónico supera ya en España los 9.300 millones de euros en el segundo trimestre de 2018. Esta facturación representa un incremento del 27,2% con respecto al mismo período del ejercicio anterior.

No cabe duda, pues, de que las ventas online están empezando a revertir las tendencias de compra convencionales. Quizá la llegada de un nuevo consumidor -más digital y habituado al uso casi permanente de la tecnología-, la eclosión de nuevos dispositivos más fáciles de utilizar, más operativos y, también, más asequibles para los bolsillos y, por supuesto, un cierto nivel de madurez tecnológica adquirida por el mercado, en general, es lo que está impulsando este cambio de comportamiento comercial.

Sea por lo que sea -quizá por todo esto que mencionamos y algunas cosas más- lo cierto es que las tiendas virtuales, o, mejor dicho, los centros comerciales virtuales han puesto las cartas sobre la mesa y empiezan a tomar ventaja en la partida que enfrenta a los comercios convencionales con los digitales. Sí, hablo de centros comerciales virtuales o ¿qué piensas que es Amazon, eBay, AliExpress o Google Shopping? Pues eso, grandes supermercados digitales en los que cada tienda expone sus productos-servicios.

Centro comercial físico y centro comercial virtual

Digamos que las aportaciones y contrapartidas para compradores y vendedores son prácticamente las mismas, salvaguardando las ventajas propias del entorno digital frente a las que pueda aportar el entorno físico, y viceversa. Es decir, que lo que diferencia a un centro comercial convencional de un centro comercial virtual -lo que se conoce como Marketplace- es simplemente eso, el entorno en el que desarrollan su actividad.

La facturación del comercio electrónico sigue su
imparable crecimiento en España. Clic para tuitear

Por lo demás, ambos permiten, tanto a los compradores como a los vendedores relacionarse de una manera sencilla y segura para realizar una transacción comercial entre ellos. Ambos, tanto el centro comercial “físico” como el centro comercial virtual facilita a las tiendas la exposición de sus productos y la atracción de gran afluencia de público, lo que facilita, por un lado, el conocimiento y, por otro, la propia transacción.

Pero, con independencia de que las compañías opten o no por vender en un gran centro comercial o, se decanten más bien por implementar sus propias tiendas en la Red, lo cierto es que necesitarán de la tecnología, y, más aún, de la integración de diferentes soluciones tecnológicas par llevar a buen puerto una actividad que, como digo, empieza a imponer su reinado.

Integración para imprimir seguridad y rapidez

De las ventajas de integrar tecnología hemos hablado mucho en este blog y, más en concreto de porqué las empresas que quieran vender online deben integrar sus aplicativos ERP con sus plataformas de comercio electrónico.  Por lo tanto, mejor insistir en que parece que se ha tomado conciencia al respecto de esto pues las cifras hablan por sí solas.

Sin embargo, déjame que comparta con vosotros en este post unos cuantos datos, facilitados por la CNMC para que os hagáis una idea más real de lo que mueve en estos momentos el comercio electrónico en España y, de paso, para certificar que sin tecnología apropiada conseguir estas cifras sería simplemente imposible:

  • Las agencias de viajes y los operadores turísticos copan el 14% de la facturación total, el transporte aéreo el 11,8%, mientras que las prendas de vestir ocupan el tercer lugar repartiéndose el 5,5%, restante.
  • En cuanto a segmentación geográfica, las webs de comercio electrónico en España se han llevado el 52,4% de los ingresos en el segundo trimestre de 2018. El 47,6% restante se corresponde con compras con origen en España hechas a webs de comercio electrónico en el exterior.
  • Por otro lado, el volumen de negocio de las transacciones con origen en España y dirigidas hacia el exterior ha sido de 4.442 millones de euros, un 36,9% más que en el segundo trimestre del año anterior. El 93,2% de las compras desde España hacia el exterior se dirigen a la Unión Europea.
  • Finalmente, a los amantes de los datos -que los hay- les gustará saber también que los ingresos de comercio electrónico dentro de España (compras hechas en España a webs españolas) han aumentado un 10,1% interanual hasta los 3.101 millones de euros. El sector turístico supone el 29,3% de la facturación dentro de España, seguido de los espectáculos artísticos, deportivos y recreativos (6,5%) y la administración pública, impuestos y seguridad social (6,2%).

 

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