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Es inevitable que, a estas alturas del año -finales del mes de julio- hablemos de vacaciones, de verano, de sol, de playa y de mucha diversión, relax o lo que sea, siempre que ese “lo que sea” no tenga nada que ver con el trabajo. Pero claro, esta situación tan idílica, a las pymes aún se les resiste porque deben seguir gestionando en clave de eficiencia y rentabilidad, aunque dispongan de menos recursos para hacerlo.

No es una situación ajena al resto de organizaciones. En vacaciones es necesario planificar los recursos o, el capital humano con el que se cuenta para saber de qué manera asumir la carga de trabajo que se espera durante los meses en los que una gran parte de las personas están disfrutando de sus vacaciones. Lo que diferencia a las grandes corporaciones de las pequeñas empresas es que, mientras que las primeras suelen optar, incluso, por contratar recursos complementarios para suplir las ausencias, las pequeñas y medianas empresas suelen aprovechar los recursos que tienen para navegar durante estos períodos.

Pero, para aprovechar sus recursos y no morir en el intento hay que saber organizar y distribuir las cargas de trabajo y, sobre todo, disponer de las soluciones tecnológicas adecuadas, para planificar funciones y tareas, para automatizar los procesos, para acceder a la información necesaria para proporcionar respuestas ágiles, eficientes y transparentes y, para controlar y analizar todos los procesos y resultados obtenidos a fin de mantener siempre el negocio funcionando con los niveles de calidad y exigencia necesarios.

Siempre conectados

Descansar no solo es un derecho, sino que también es un deber. Está más que demostrado que el rendimiento de una persona se ve claramente mermado si su tiempo de descanso es insuficiente o si no ha logrado “desconectar” del trabajo durante sus vacaciones. Pero, también es cierto que “desconectar” y no solo en sentido figurado en plena era digital, es prácticamente imposible.

¿La #transformaciondigital cambiará la forma de veranear
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Ahora bien, mientras que hace unos años, mantener los vínculos con el negocio durante las vacaciones suponía realmente un esfuerzo importante -mala conexión, poca cobertura, comunicaciones difíciles, pocos dispositivos móviles, posibilidades de intercambio de información prácticamente nulas o accesos a los datos más que complicados, …- lo cierto es que la transformación digital ha introducido, un escenario totalmente diferente. Es decir, alta velocidad de Red, multitud de dispositivos conectados, facilidades para acceder e intercambiar datos y, por tanto, una mejor disposición para la toma de decisiones.

Esto ha hecho que, las pequeñas y medianas empresas puedan implementar modelos de gestión mucho más eficientes y rentables, también incluso, sostenibles durante los períodos de vacaciones de sus empleados, sin comprometer el curso ordinario de su negocio, ni su eficiencia, ni su capacidad de respuesta, ni la calidad del servicio que presta.

Estar siempre conectados aporta la tranquilidad necesaria para saber que en una situación en la que se requiera la intervención de una persona concreta, será posible garantizar su participación. Por lo tanto, la generación de procesos de comunicación, relación o acceso e intercambio de datos -incluso, virtuales- aporta ya, en sí mismo, una confianza que es muy positiva para las pymes. Pero, además, y desde el punto de vista meramente operativo y funcional, esta hiper-conexión proporciona las herramientas necesarias para facilitar la toma de decisiones en remoto.

O sea que, la transformación digital se puede decir que está cambiando en sí, la forma en la que “veranean” las pymes. Este tipo de organizaciones han pasado de tener que sobrecargar a su fuerza laboral durante los períodos de ausencias de recursos humanos, a proporcionar las herramientas necesarias para, en caso de necesidad, poder operar y tomar decisiones desde la distancia.

Siempre informados

Esta es también, una consecuencia de la transformación digital. Los usuarios estamos ansiosos de información. Pero, de información concerniente, no solo a nuestro entorno personal, también en el ámbito profesional. De repente una duda sobre un pedido que nos llegó en el último momento, una factura que tuvimos que modificar a última hora o un repaso a la Declaración de impuestos que presentamos antes de marcharnos -ya sabes, por si acaso-. Lo cierto es que, tener la posibilidad de acceder a tanta información como queramos, incentiva precisamente ese acceso a los datos, a veces, incluso, a los intrascendentes.

La era del conocimiento y de la información en la que, desde tantas fuentes se asegura que estamos inmersos, ha generado, precisamente eso, una casi dependencia a la información tal, que se nos hace bastante complicado, pasar 24 horas sin datos. Ya sea en el ámbito privado, en el de ocio y entretenimiento y, también, por supuesto, en el laboral, facilitar el acceso a la información ha incrementado la necesidad de saber, de contrastar, de confirmar.

Esta necesidad se ha visto satisfecha, en el entorno profesional por el uso de soluciones de gestión o aplicativos ERP en el ecosistema de las pymes que, proporcionan un acceso sencillo, rápido y eficiente a cualquier información relevante, en cualquier momento y en cualquier lugar. Eso sí, siempre que se cuenten con los permisos de acceso necesarios. Y, en eso de la seguridad o salvaguarda de la información, los ERP también son muy escrupulosos.

Por lo tanto, respondiendo a la cuestión inicial sobre si la transformación digital ha modificado la forma de “veranear” de las pymes, mi respuesta es que, evidentemente, sí. Porque ha proporcionado no solo la tecnología necesaria, sino la posibilidad de que prácticamente todas las organizaciones puedan disponer de ella, para cumplimentar algunos de los principios básicos de la transformación digital como es la inmediatez, la transparencia y eficiencia.

En este sentido, la capacidad de conexión y de acceso a la información, así como el intercambio de la misma, pone en disposición de respuesta permanente y constante a cualquier miembro de la organización con capacidad de decisión. O lo que es lo mismo, puede ofrecer una respuesta inmediata y transparente, prácticamente a cualquier cuestión que pueda plantearse en cualquier momento y lugar. Y, con ello, mantener la eficacia y la eficiencia de los procesos operativos y estructurales de la organización, incluso, cuando el acceso a la información, o el intercambio de datos o la toma de decisiones se produzca, descansando plácidamente junto al mar.

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