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Ayer abrieron sus puertas, Alimentaria y Hostelco, la gran plataforma ferial de la alimentación y el equipamiento hostelero. Desde hace ya, varios años, ambas exposiciones se celebran de manera conjunta, convirtiéndose así, en un gran Salón Internacional de referencia para la industria de la alimentación y la hostelería.

Y yo, siempre que hay una feria en la que la Gastronomía ocupa un papel importante, acudo sin pensarlo. Alimentaria y Hostelco, además, de mostrar las últimas tendencias en el sector es también un magnífico escaparate para presentar las novedades en cuanto a innovación tecnológica aplicada, no solo a la creación de nuevas propuestas gastronómicas, sino a la gestión de establecimientos de hostelería y restauración.

Desde ayer y hasta mañana, Alimentaria ofrece al visitante una amplia oferta orientada al ámbito de la alimentación, bebidas y gastronomía. Tres días en los que los profesionales de esta industria tienen una cita obligada con la innovación, las últimas tendencias y la internacionalización.  Alimentaria se ha convertido ya, en el escenario perfecto en el que descubrir la amplia y atractiva oferta disponible para los mercados clave de la industria alimentaria, además, claro, de mostrar las nuevas tendencias de consumo.

Hostelco, por su parte, supone, además, un importante barómetro para detectar oportunidades y tendencias, además de compartir experiencias e información y visualizar también, ¡cómo no!, la innovación que mueve el sector. Por eso, en esta nueva convocatoria se han ampliado los espacios de demostraciones en los que estamos viendo la aplicación real de los productos y servicios expuestos por las empresas participantes.

Innovación por encima de todo

El año pasado, la industria alimentaria española volvió a batir récords. En concreto, en el ámbito de la internacionalización presentó cifras realmente positivas, ya que las exportaciones rondaron los 30.000 M€, incrementándose en torno al 9%. En una entrevista recientemente publicada por El Economista a Mauricio García de Quevedo, director general de la patronal, se subrayaba el esfuerzo inversor en I+D+i de la industria alimentaria, poniendo como ejemplo el programa Food for Life de FIAB con 1.500 M€ de financiación. No obstante, parece que el consumidor no acaba de percibir que la innovación sea estratégica. Dice García de Quevedo que esta es una asignatura pendiente de la industria. Y, yo, no puedo estar más de acuerdo con él.

#Innovación y #tecnología en Alimentaria y Hostelco, 
la gran plataforma de la alimentación y la hostelería Clic para tuitear

La innovación es, hoy por hoy, clave para el desarrollo de cualquier industria. De hecho, Alimentaria y Hostelco están destinando tiempo y espacio a impulsar la innovación en este encuentro entre profesionales. Como ejemplos me quedo con The Alimentaria Hub, un espacio con más de un centenar de conferencias, ponencias y congresos y que acogerá también el área Innoval donde se muestran productos altamente novedosos e innovadores. Me quedo también con las Digital Food Talks, un ciclo de fast talks gratuitas sobre economía digital en el ámbito de la alimentación y la restauración. O, es que ¿acaso pensabas que el sector se escapa a la transformación digital?

La industria alimentaria también apuesta por la tecnología

Personalmente, he estado muy tentada de sucumbir a las maravillas culinarias que me encuentro a cada paso que doy por los tres impresionantes pabellones de la Fira Barcelona (6, 7 y 8) donde se está celebrando el Salón. Pero, profesionalmente, me ha llamado mucho la atención toda la tecnología que se esconde tras la preparación, presentación y servicio de las joyas que luego degustamos o degustaremos.

La alimentación y la gastronomía son una ciencia. De eso no me cabe ninguna duda. Pero, en muchos casos son, además, toda una experiencia para los sentidos. Aunque, me gustaría hablar de la presencia de los 35 chefs más laureados del momento (entre todos suman 45 estrellas Michelin) -Andoni Luis Aduriz, Paco Roncero, Mario Sandoval o Fina Puigdevall, por nombrar alguno- quiero llamar tu atención sobre el papel que desempeña la tecnología en la industria.

Es algo que no ha pasado desapercibido. Y, cuando hablo de tecnología lo hago en el más amplio sentido de la palabra, porque la industria de hoy ya no puede entenderse sin ella: desde cocinas interactivas que combinan las funciones de una cocina convencional con los social media, hasta sistemas bluetooth inalámbricos capaces de calcular el valor nutricional de una comida completa de una sola vez, pasando por los sensores de impurezas, que determinan si un alimento está realmente libre de pesticidas o si un animal ha sido tratado -o no- con antibióticos potencialmente dañinos.

¿Te imaginas una impresora de comida en 3D? En fin, parece todo, ciencia ficción, pero basta darte una vuelta por una Feria como Alimentaria y Hostelco para darte cuenta de que el futuro -o lo que nosotros nos imaginamos que puede ser el futuro- está mucho más cerca de lo que pensamos.

En fin, sea como sea, lo que está claro es que cada vez estamos más conectados y más vinculados a la tecnología. Incluso, en un restaurante mientras disfrutamos de una deliciosa cena. Hasta que el plato llega a nuestra mesa han sucedido muchas cosas durante su elaboración. Antes y después, la tecnología ha desempeñado un papel relevante. Un ejemplo sencillo: la utilización de un software en el entorno de la restauración permite agrupar toda la información para que los camareros puedan dedicar más tiempo al cliente, aporta información sobre los tiempos de espera y, en general, mejora la gestión de los recursos, aportando datos exactos sobre los beneficios de cada plato o los productos más vendidos y los más o menos rentables.

Hoy, hablar de software para la restauración ya no tiene misterio. La mayoría de los establecimientos se apoyan en un sistema de gestión de este tipo para controlar su almacén, la relación con sus proveedores, la trazabilidad, las comandas, la facturación, etc. Pero ¡ojo! que no sea ya un misterio, no quiere decir que no sea necesario, échale un vistazo a gastronomía y transformación digital y luego me cuentas.

 

 

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